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¡Ojo con los lunares!

La prevención es fundamental en nuestra piel



Prevencion lunares El lunar es un tumor benigno de la piel. Ésa es la categoría en la que entra un nevus (nombre real del lunar), y a pesar de que la clasificación no es bella como la connotación que se le da a estas pecas, no hay de qué preocuparse, siempre y cuando acudamos a un dermatólogo en cuanto veamos alguna irregularidad en ellos.

En cuanto a su nacimiento, el nevus podría originarse a partir del melanocito, célula que entrega el pigmento a la piel. De ella se genera la célula névica, la que sería responsable de los lunares, tumores en su mayoría de color marrón o negro que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, ya sea en forma congénita como a través de los años.

Algunos de estos tumores benignos pueden llegar a convertirse en malignos y por consiguiente en cáncer de piel, cáncer considerado como uno de los más graves y con mayor riesgo de muerte en la actualidad.

En el último tiempo ha habido más consultas por los lunares. Corresponde más a una cultura colectiva que dice que si el lunar cambia de color o de forma, hay que acudir al médico.

Lo cierto es que simples cambios físicos que pueda tener un lunar (sobre todo por una eventual profundidad), significan la degeneración del tumor lo que puede transformarse en un melanoma.

Debemos controlar los lunares

A pesar de que los lunares en su mayoría tienen una pigmentación que va entre el negro y el marrón, existe también aquel nevus de color azul que según la Dra. Ferrándiz corresponde en su mayoría a lunares benignos. “Son muy llamativos porque tienen una pigmentación azulada o verdosa. Son lunares generalmente congénitos muy profundos y cuyas células son muy especiales, se llaman células azules, y casi siempre son de muy buen pronóstico”, comenta.

En cuanto a los llamados “lunares de carne”, corrige de inmediato este término, ya que estas pequeñas protuberancias sobresalientes que se encuentran en su mayoría en el borde del cuello son crecimientos epidérmicos que no poseen células névicas, llamados acrocordones o fibromas péndulo.

De esta forma, la asimetría, un borde irregular, cambio en el color y diámetro son los criterios que debemos observar en nuestros lunares, al igual que en los que puedan ir apareciendo a lo largo de nuestra vida.



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